José María Romero Calero

3/07/2016 12:00:00 a. m., Posted by jmariaromerocalero, One Comment


Con mis hijos José María, Salvador y Alberto
En 1.991 una etapa del Tour concluía en Jaca. Con este motivo el equipo de veteranos del Patronato Municipal de Deportes de Dos Hermanas, organizó un viaje en bicicleta a la bella capital del Pirineo Aragonés.

Nueve ciclistas veteranos, acompañados de coches de apoyo, mecánico, médico, etc. pedaleamos cruzando España de Sur a Norte en una experiencia inolvidable. En esa época, mi actividad ciclista se orientaba principalmente a la competición, sin embargo en las largas salidas para entrenar, era frecuente que coincidiéramos con abnegados "ciclistas de alforjas" que, con una filosofía del ciclismo muy distinta de la nuestra, recorrían pueblos y carreteras.

A partir de aquél viaje a Jaca, me propuse ir reorientando mis aficiones ciclistas y, sin dejar nunca del todo la bicicleta de carretera, comenzar a practicar un ciclismo más ligado a la naturaleza, disfrutando a la vez de la bicicleta y de todo lo que esta ofrece al viajero.

Algunos miles de kilómetros por carreteras de España y Francia han sido testigos desde entonces de mi afición a este ciclismo. De estos viajes me han quedado maravillosos recuerdos, cientos de fotografías y una docena de cuadernos de ruta que me propongo ahora ir volcando en este blog.

Por otra parte, comparto con Pilar, mi mujer, una irreductible afición a viajar en autocaravana. Una sección del blog recogerá también algunos de estos maravillosos viajes. 

En fin, mi hijo Salvador no podía haberme hecho mejor regalo que este blog, para que ahora ya jubilado, y no olvidemos que jubilación viene de júbilo, pueda compartir con quienes queráis visitarme, estas fantásticas vivencias.








"Cuarenta y cinco años no es nada..."

3/01/2016 05:15:00 p. m., Posted by jmariaromerocalero, No Comment

“CUARENTA Y CINCO AÑOS NO ES NADA…”


28 de febrero de 1.971

Para celebrar nuestro cuarenta y cinco aniversario había previsto dos viajes alternativos. Dependiendo del tiempo iríamos hacia el Mediterráneo o hacia el Atlántico. Lo que si estaba totalmente decidido era que a algún sitio iríamos.

Finalmente, el mismo viernes 19 por la mañana, después de consultar por enésima vez varias páginas de previsión metereológica decidimos que iríamos a Antequera para iniciar allí el viaje y continuar luego por la costa hasta el Cabo de Gata.

Viernes 19 de febrero.
Dos Hermanas – Antequera


Salimos de casa a las doce del mediodía con intención de llegar a Antequera para la hora de comer. El día, algo nublado, se va resistiendo a la previsión que auguraba lluvia y cuando llegamos al área de autocaravanas que el ayuntamiento ha instalado frente del edificio de los juzgados, el sol tímidamente asoma entre las nubes presagiando una buena tarde para pasear.

Área de autocaravanas de Antequera. N37.02137º; W4.57182º

Comemos en “casa” como habíamos previsto, un breve paseo hasta la Alameda y enseguida estamos en el centro. La obligada visita a la oficina de turismo y ya provisto de los correspondientes planos y folletos informativos nos disponemos a subir una vez más a La Alcazaba.

Cuesta de Zapateros, subiendo hacia La Alcazaba

Se nos ha hecho un poco tarde y el recinto amurallado y la Colegiata de Santa María cerraran pronto a las visitas; pero merece la pena subir hasta aquí para detenerse en la Plaza de los Escribanos y contemplar desde la Plaza de Santa María las Termas Romanas y la esplendida vista de Antequera y de su fértil vega.

Se accede al recinto por el Arco de los Gigantes, formidable construcción de finales del s. XVI.

Arco de los Gigantes

Antequera, al fondo la Peña de los Enamorados

Colegiata de Santa María

Volvemos a contemplar la fachada renacentista de la Colegiata. Quizás el viaje de vuelta lo hagamos deteniéndonos en Úbeda y Baeza para admirar el Renacimiento como en ningún otro lugar de España.

En el mirador de las Almenillas

Aparcado junto al mirador de Las Almenillas, el pequeño bus turístico que recorre la ciudad nos parece una tentación irresistible para evitarles a nuestras cansadas piernas estos continuos sube y baja. Juan el amable conductor del artilugio eléctrico, poco mayor que un carrito de los que se ven en campings o campos de golf, nos informa que con el tiket que ahora compramos podemos usar el servicio durante venticuatro horas y que mañana podremos ir hasta los Dólmenes.

Un agradable paseo por el centro, muy animado en esta tarde-noche de viernes, y cuando va anocheciendo de vuelta a “casa” entramos a un Mercadona para hacer las compras de los inevitables olvidos de siempre.

Sábado 20 de febrero.
Antequera - Almayate


Amanece un día espléndido y a las diez de la mañana, tal como habíamos acordado con Juan, nos recoge para llevarnos a los Dólmenes.

Puerta de Estepa

El lugar convenido, la característica Puerta de Estepa es a lo que parece lugar de encuentro de no pocos grupos de ciclistas que aquí inician sus salidas. Apenas diez minutos después, bajamos en el complejo arqueológico y nos dirigimos al Centro de Visitantes para dar comienzo a la visita visionando un video que narra de manera amena y didáctica, sin descuidar el rigor científico, el proceso de construcción del dolmen de Menga.

Se sale del Centro de Visitantes y por senderos perfectamente señalizados e integrados en el entorno, se camina hacia Menga.


Tanto el dolmen de Menga como el más pequeño de Viera están sin duda bajo la influencia de la siempre presente Peña de los Enamorados…..

Dolmen de Mega

Casi una hora y media ha durado este encuentro con el megalítico. Verdaderamente resulta casi sobrecogedor encontrarnos en un lugar en el que hace cinco mil años ya estaban presentes seres humanos que dejaron constancia de sus afanes, de sus miedos, de sus ilusiones…

Volvemos a “casa” y después de comer ponemos rumbo al área Rincón de la Victoria donde tenemos previsto pernoctar esta noche.

Vano intento, el área está completa. El sr. que la atiende nos sugiere que, dado que nuestra ruta es hacia Almería, podríamos pernoctar en el área de Almayate.

Área de Almayate. N36.72379º; W4.14030º

El intenso tráfico de la N340 no aconseja circular en bicicleta, pero como no quiero dejar pasar el día sin hacer algo de ejercicio me voy caminando hasta Torre del Mar. Algo más de dos horas de caminata para ir y volver que sustituyen por hoy a mi diaria salida en bicicleta.


Domingo 21 de febrero.
Almayate – Frigiliana - Almerimar


Mi nuera María, la mujer de mi hijo Alberto, nos había sugerido que no dejáramos de ir a Frigiliana. Siguiendo su consejo hacia allí nos dirigimos esta mañana de domingo.

El día festivo ha traído hasta aquí a no pocos visitantes que en coches, autobuses y autocaravanas se disponen a disfrutar de estos parajes únicos. Aunque no podemos aparcar en el parking que había previsto, al acercarnos al pueblo hemos visto en la carretera de acceso unos aparcamientos que; si bien un poco alejados, los más cercanos ya están ocupados, nos servirán sin duda para nuestro propósito.

Frigiliana desde la Plaza de las Tres Culturas


Iniciamos nuestra andadura por un paseo ajardinado. A nuestra izquierda la ladera de la montaña con unas magníficas vistas, a nuestra derecha casas blancas con flores en los balcones.



Pasear sin prisas por estas calles es muy, muy gratificante. En no pocos lugares queda constancia del pasado de convivencia entre Cristianos, Judíos y Musulmanes que en otro tiempo poblaron Frigiliana.

Va siendo hora de comer y el bar Punto de Encuentro que anuncia en la puerta unos apetecibles montaditos es el lugar que elegimos. A la postre, un acierto sin duda; los montaditos estaban riquísimos y la cerveza fresca primero y después el vino de la tierra resultaron una más que merecida recompensa al esfuerzo de sabir por estas calles.


Dejamos Frigiliana con la satisfacción de haber paseado por otro de los pueblos más bonitos de Andalucía y nos dirigimos a Almerimar donde en el área del puerto deportivo vamos a pernoctar.

Área de autocaravanas de Almerimar. N36.69434º; W2.78842º

Recogemos el cable de conexión eléctrica en la oficina de la Capitanía y nos instalamos. Esta noche nuestra “casa” tendrá unas magníficas vistas sobre el Mediterráneo.

Paseo por el puerto

Anochece en la playa de Poniente

Lunes 22 de febrero.
Almerimar – Almería


Almerimar tiene una red de carriles bici y aceras compartidas que hace muy agradable pasear en bicicleta. Pilar se anima a montar en su triciclo y disfrutar de esta esplendida mañana. El paseo marítimo de la playa de Poniente y las propias calles de la urbanización son testigos de su pedaleo.



Magníficos estos casi dos días en Almerimar. Ahora a Almería

Parking del puerto de Almería. N36.83174º; W2.46578º

Comprobamos que tal como me había informado, el precio del tiket de aparcamiento valido para 24 horas es de 5,95€. Unos compañeros autocaravanistas franceses a los que pregunto, me confirman que pasaran aquí la noche y como desde donde estamos al centro se puede ir dando un paseo, enseguida estamos en el Paseo de Almeria disfrutando de esta preciosa ciudad.

Martes23 de febrero.
Almería – Cabo de Gata Camper Car


La noche ha sido muy tranquila. Desayuno en la cafetreria "La Coquette" en la que, aunque su nombre pueda sugerir otro menú, sirven un café con unas tostadas riquisimas.

Uno de los objetivos de este viaje es comprobar por nosotros mismos las muchas bondades que en los foros se dice del área para autocaravanas Cabo de Gata Camper Car.

Salimos de Almería y pronto circulamos entre “dos mares”; uno el Mediterráneo, otro los miles de metros cuadrados de plásticos que cubren los invernaderos. La tierra árida, casi sin agua y desde luego sin vegetación aparente, acoge hectáreas y hectáreas de huerta bajo plásticos en las que se cosechan exquisitas verduras.

Llegamos al área casi a la hora de comer y comprobamos que, en principio, los compañeros autocaravanistas que han ido pasando por aquí no exageraban.

Parcelas perfectamente delimitadas y con espacio suficiente, electricidad y agua, servicios de duchas y retretes y un estación para desaguar grises y vaciar el químico. Además su ubicación a pocos kmts. de San José en un sentido y en el otro muy bien situada para ir a Cabo de Gata, la hacen más que recomendable para quedarnos aquí un par de días.

Área de autocaravanas Cabo de Gata Camper Car. N36.81636º; W2.14936º (*)

Pilar va a dedicar la tarde a tejer un chaleco para nuestro nuevo nieto que viene en camino; nuestra hija Pili está embarazada, y yo aprovecho para salir un rato en bici. Pedaleo hacía San José y en el cruce que indica Las Negras, paralelo a la costa: Los Escuyos, la Isleta del Moro, Rodalquilar y desde allí, vuelta a “casa”.

(*) Cuando descargo las fotografías de la cámara caigo en la cuenta que no tengo fotos del área, lamentable olvido, así que la que aquí aparece la he tomado prestada de internet.

Miércoles 24 de febrero.
Cabo de Gata Camper Car – Playa de los Genoveses – San José – Isleta del Moro – Las Negras – Cabo de Gata Camper Car


La carretera hasta San José es perfectamente transitable. Un sin fin de carteles indicadores de establecimientos turísticos de muy diversa índole: casas rurales, restaurantes, bares, hoteles, etc., aunque en esta época del año en su mayoría permanecen cerrados, ponen de manifiesto el carácter turísticos de estas tierras.

Desde San José siguiendo la señalización hacia la playa de los Genoveses, pronto aparece un desvío que se adentra unos dos kmts. por una pista de tierra y piedras compactadas que nos llevará hasta un aparcamiento a escasos cincuenta metros de la playa.

El mar de un azul intenso y la tranquila playa compensan sobradamente haber llegado hasta aquí.

Playa de Los Genoveses


Al cabo de un buen rato, volvemos hacia San José donde aparcamos en un parking municipal para autocaravanas que ya acoge a no pocas de nuestras casas rodantes.

Parking de autocaravanas de San José. N36.76443º; W2.10993º

Un agradable paseo por este pueblo de indudable atractivo turístico nos lleva hasta el puerto donde, al parecer estan construyendo una ampliación del paseo marítimo.

San José desde el puerto

Para comer hemos decidido seguir una vez más las recomendaciones de María que nos ha propuesto que vayamos al Club de la Tercera Edad de la Isleta del Moro. Cuando nos lo propuso ya nos indicó que no se trataba de una indirecta y que nos alegraríamos si íbamos.

Salimos de San José y en poco más de quince minutos estamos en La Isleta. Ayer cuando vine hasta aquí en bicicleta ya dejé previsto donde podía estacionar la auto. En este caso he de advertir que no se trata de un aparcamiento regulado y pudiera ser que en otras épocas del año no estuviera permitido estacionar. Nosotros por nuestra parte no tuvimos el más mínimo problema.

Lugar para estacionar en la Isleta del Moro. N36.815705º; W2.051207º

La Isleta del Moro es una antigua aldea de pescadores que ha ido reorientándose hacía las actividades turísticas. Sin embargo, como ocurre en otras poblaciones de este tipo, todavía pueden saborearse pescados de temporada recién sacados del mar.

Efectivamente, el Club de Tercera Edad es una excelente opción para comer. Al señor que atiende el restaurante le decimos que vamos allí aconsejados por nuestra nuera y que no quisiéramos que la dejara en mal lugar. Nos sugiere un arroz o bien un frito variado acompañado con una ensalada de la casa. Nos decidimos por esto último y mientras lo preparan nos sirven unas anchoas con tomate triturado aliñado con aceite y ajo que están riquísimas. A pesar de las excelencias del plato, no podemos terminarlo por lo generosa de la ración.

Salimos del restaurante y justo enfrente, un mirador a modo de atalaya sobre el mar nos ofrece unas vistas inenarrables


Para concluir este maravilloso día por la costa almeriense, ponemos rumbo a Las Negras. Al paso por Rodalquilar se observan las cuasi ruinas de lo que en otro tiempo fueron casas de un prospero poblado minero.

Las Negras, población con playas muy concurridas en otras épocas del año, nos ofrece esta tarde unas tranquilas calles para pasear y una atractiva terraza sobre el mar donde tomar un café y comentar lo satisfactorio del día.

Lugar para estacionar en Las Negras. N36.87894º; W2.00645º

Ha sido un día magnífico y además, algo que sólo podemos apreciar los amantes de esta forma de viajar, ahora no volvemos a un impersonal hotel ni a un apartamento …, volvemos a “casa” y eso de verdad, de verdad no tiene precio.

Jueves 25 de febrero.
Cabo de Gata Camper Car – Cabo de Gata - Área de autocaravanas Oasis al Mar


Desayunamos, ponemos en orden "nuestra casa", vaciamos químico, desaguamos grises, cargamos el depósito de agua potable y ya a media mañana ponemos rumbo a Cabo de Gata.

La carretera, algo estrecha pero bien señalizada nos va acercando al mar. Ha amanecido un precioso día y para cuando empezamos a circular muy cerca de la playa el sol ya está bien alto. Una tras otras se suceden poblaciones costeras, en otro tiempo casi exclusivamente dedicadas a la pesca y ahora también al turismo.


Pasamos junto a las salinas y a la altura de La Fabriquilla la carretera se separa del mar y trepa por la ladera de la sierra. En esta zona hay que tener precaución con la conducción; apenas un par de kilometros en los que la carretera traza curvas cerradas y cuestas empinadas, pero enseguida llegamos al faro y estacionamos en el parking que alli está habilitado.

Parking en el faro de Cabo de Gata. N36.36.72221º; W2.19216º




Llega la hora de abandonar por ahora estos parajes y dirigirnos hacía la zona de Vera donde pensamos pasar los próximos días y celebrar allí nuestro 45 aniversario. El Tomtom camper que tengo instalado en la auto nos dirige hacía la autovía obviando rutas, quizás más cortas, pero también menos fiables para nuestro vehículo.

Antes de llegar a Mojácar, después de pasar una zona de curvas pronunciadas, cuando la carretera se adentra por la sierra, una amplia explanada nos invita a disfrutar de estas maravillosas vistas mientras comemos. En fin, privilegios de autocaravanistas que en no poca ocasiones nos es permitido elegir donde situar "nuestro hotel o restaurante".

"Restaurante con vistas". N37.04461º; W1.87220º

En Vera Playas está ubicada una de nuestras áreas favoritas en Andalucía; la Oasis al Mar. Unas instalaciones decentes situadas junto a una muy buena red de carriles bici que nos permite hacer unas variadas rutas de excursiones en bicicleta a playas que en esta época del año son una delicia. A todo esto se suma el acogedor clima que suele imperar en estas costas.

Área de autocaravanas Oasis al Mar. N37.227360º; W1.828040º

Viernes 26, sábado 27 y domingo 28 de febrero.
"Oasis al Mar"


Tres días fantásticos, a ratos el viento algo molesto no nos impide que estos días sean para nosotros una gozada.

Rutas en bici, paseos por la playa, ratos de lectura relajada, Pilar además sigue tejiendo el chaleco del nieto que viene de camino.


El día 28 preparamos en "casa" una comida un poco especial que incluye una botella de champan y celebramos estos primeros 45 años juntos y al mismo tiempo el día de Andalucía.

Mesa de aniversario

Lunes 29 de febrero.
"Oasis al Mar" - Casa


Se acabaron unos días fantásticos. Volvemos a casa y enseguida empezaré a preparar nuestro viaje de Semana Santa.

Salimos de Vera hacia la A7 para enlazar con la A92 por la N340a. Inigualables parajes por el desierto de Tabernas y el contraste con la nieve en el Puerto de la Mora.


Así es Andalucia, "preñada" de contrastes. Contrastes de parajes, de climas y sobre todo de culturas.

EV6 Bratislava-Nantes

11/08/2015 09:49:00 a. m., Posted by jmariaromerocalero, No Comment



Con mi gratitud por su apoyo a toda mi familia, y muy especialmente a mi queridisima esposa Pilar y a mi hijo Salvador que  tanto me han ayudado a culminar esta bella aventura.

BRATISLAVA - NANTES: UNA AVENTURA INOLVIDABLE



 El Danubio

Introducción


En 2.013 planifique una ruta en bici que me llevaría de Brest a Basilea. Desgraciadamente la compañía aérea extravió mi equipaje y no pude realizar el proyecto que con tanta ilusión había preparado. 

Este año volví a ilusionarme con una gran ruta de ciclismo de alforjas, y combinando rutas ciclables y vuelos directos desde Andalucia que hicieran más improbable la perdida de la bicicleta o el equipaje, me decidí por la Euroveló 6 desde Bratislava a Nantes. 

Tanto para la preparación del viaje como luego pedaleando por la ruta, me ha sido de gran utilidad el trak de Eduard263 que desde Wikiloc cargue en mi Garmin Dakota. Gracias Edouard. Para la parte del Danubio he utilizado la "Danube Bike Trail", para el lago Constanza y el Rhin mapas locales y para Francia el mapa 924 "Voies Vertes et Veloroutes de France".


Lunes 25 de mayo

Bratislava - Grossenzersdorf



Comienza la "aventura"

El corazón me late con fuerza cuando la tripulación del airbus nos anuncia que en unos minutos aterrizaremos en Bratislava. No puedo dejar de pensar en lo ocurrido en Brest dos años atrás cuando la compañia aérea me extravió las alforjas, tienda, saco, etc. frusatrando así lo que debería haber sido un viaje por esta ruta en sentido contrario.

El aeropuerto de Bratislava es pequeño; enseguida los pasajeros, la mayoria turistas que vienen a disfrutar de la maravillosa Viena, estamos junto a la cinta que nos devolverá nuestro equipaje. Tomo la referencia de una maleta de un azul llamativo y a la segunda vuelta, mis bolsas. La primera roja donde he puesto las alforjas, la segunda amarilla con la tienda, el aislante y el saco. Con las bolsas en mi poder voy a recoger la caja con la bicicleta a una dependencia donde depositan los bultos grandes, y ya en la calle, junto a la puerta de entrada al aeoropuerto, me instalo para montar la bicicleta. La tarea no resulta engorrosa en absoluto y en poco más de media hora ya estoy en condiciones de iniciar la marcha.

Salva ha grabado en el Garmin un trak para ir desde el aeropuerto hasta la EV6 y no sin cierta dificultad como suele ocurrir cuando se transita en bicicleta por una gran ciudad con escasos carriles bici, llego a orillas del Danubio. ¡Mi primer encuentro con el gran rio!.




El Danubio en Bratislava


Pedaleo por la margen izquierda, la derecha en el sentido de mi marcha que voy remontando el cauce, siguiendo el trak de Eduard. Tras cruzar un puente, y tal como señala mi navegador, la EV6.


Sobre la ruta ciclabe que me llevará hasta Nantes


La mañana está fresca, incluso a ratos cae una ligera llovizna. Poco despues de las cinco me detengo en una terraza al borde del río y un ciclista al que pregunto por un alojamiento camino de Viena, se ofrece para llevarme hasta un hostal cercano; el hostal resulta que está cerrado y acabo en un hotel en Grossenzersdorf; hotel caro y algo apartado de mi ruta, pero que por una vez y sin que sirva de precedente, me servirá para pernoctar esta primera noche.


Martes 26 de mayo

Grossenzersdorf - Melendorf 145 kmts.





Primera noche en ruta


Ayer fue un aperitivo, una pequeña muestra de lo que voy a vivir en los próximos días. La noche ha sido tranquila, he dormido bien y muy temprano ya estoy en la puerta del hotel con la bici preparada para iniciar la ruta. Inevitable sesión de fotos con unos ciudadanos japoneses y primeras pedaladas hacia el cercano pueblo donde enseguida encuentro una cafetería para desayunar. Como ayer me desvié de la ruta, hoy pongo a prueba el Garmin programando una ruta para que me lleve al track.

Salgo del pueblo hacia el sur y el navegador me adentra por un sendero que durante los próximos siete kts. atraviesa un parque natural. Empiezo a darme cuenta que este será un viaje de sensaciones; y ¿como se transmiten las sensaciones?. Los hechos, las ideas, incluso los sentimientos se comparten, pero las sensaciones…Por ahora me conformo con señalar que esta mañana, entre estos árboles y oyendo sólo el canto de los pájaros y los latidos de mi corazón, me siento plenamente dichoso.

Poco más de nueve kmts. desde que salí del hotel y estoy otra vez sobre la EV6.

La ruta discurre ahora por una zona industrial y después de dejar atrás una refinería, ¡otra vez el Danubio!




En realidad el “gran rio” es omnipresente a lo largo de toda la ruta; cuando no se ve, se presiente. Según nos acercamos a Viena, se suceden las áreas recreativas a las que sólo es posible acceder en bicicleta desde aparcamientos previstos al efecto. La mañana, algo fría y nublada invita a pedalear.


Grandes edificios que nos anuncian la cercanía de Viena




Sobre la ruta, junto al Danubio y con Viena al fondo, las banderas evidencian el viento de poniente que será una constante a lo largo de estos días.

Ahora hay que estar especialmente atentos a las señales. Así como en el Camino de Santiago el ojo se habitúa a detectar las flechas amarillas, aquí no hay que perder de vista las abundantes señales, en este caso una bicicleta blanca sobre fondo verde, que en cada cruce nos señala el camino adecuado.

En uno de estos cruces, cuando aún no hemos abandonado la circunvalación de Viena, entablo conversación con una pareja de ciclistas británicos que no llevan navegador y no saben muy bien porqué opción decidirse.

Salgo de Viena por la margen izquierda del río, la derecha para mí que lo voy remontando. Primero por una zona por la que tanto a mi derecha como a mi izquierda tengo agua, después ya por la ruta que discurre a pocos metros de la orilla. A la derecha un inmenso bosque, a la izquierda el Danubio surcado aquí por cruceros fluviales, otra forma de disfrutar de estos parajes.



Crucero en el Danubio


En una de estas rectas, cuando estoy embelesado con lo que estoy viendo, llego hasta una pareja de galeses; él 69 años, ella 63, que han partido de Basilea y hacen la ruta en sentido contrario al mío. Le pido a la señora que me haga una foto con su marido que deje constancia del encuentro y eufórico continuo mi marcha.



¡Casi 140 años de ciclistas!


En esta zona unos gondoleros emulan a sus colegas del Gran Canal de Venecia.



Gondolas en el Danubio

En Korneuburg bajo de la bici para cruzar la ciudad a pie por el centro. Hoy es día de mercado y me entretengo observando los puestos, compro algo de fruta, vuelvo a montar en la bici ya hasta Tulln donde vuelvo a cruzar el río por enésima vez.

En Krems la ruta cruza un parque donde aprovecho para descansar un rato y comer algo de lo que llevo. Salva que me está siguiendo por el localizador, se percata que estoy parado y me llama por tf.

Está resultando un esplendido día de ciclismo de alforjas. Buen tiempo, buena ruta por pueblos y parajes bellísimos. En fin, se están cumpliendo plenamente todas mis ilusiones.

Como ayer no pude llegar a Viena como inicialmente había previsto, hoy me propongo hacer algunos kmts. más y llego a pernoctar al camping municipal de Emmersdorf a trés kmts. de Melk.

Un rato de charla con Nico, alemán casado con una aragonesa a cargo de la recepción que habla un excelente español. Una pareja de jóvenes holandeses que viajan en un tandem serán por esta noche mis compañeros de pernocta.

Por primera vez monto la tienda, extiendo el aislante y el saco y me dispongo a pasar esta primera noche en a tienda.



"Mi casa" para las próximas semanas

Miércoles 27 de mayo

Emmersdorf - Au an der Donau 93 kmts.


Para ser mi primera noche de dormir en el suelo, el descanso ha resultado placentero.

Todavía no ha salido el sol cuando inicio lo que será la rutina durante las próximas semanas: desmontar y guardar la tienda, recoger el saco y el aislante, preparar las alforjas, en fin dejar bicicleta y equipaje a punto para una nueva jornada.

Dejo Enmersdorf volviendo sobre la ruta de ayer hasta el puente que cruzando el Danubio me llevará hasta Melk.



Abadía de Melk

A la salida de Melk la ruta transcurre junto al rio. Una pista cómoda con unas maravillosas vistas al otro lado. En Pochlarn, población ribereña a la que llego tras poco más de 20 k. de agradable pedaleo, me detengo a desayunar. Aunque no estamos en Francia, una apacible boulangerie me sirve para tomar un croisan y café con leche en esta fresca mañana. Unos holandeses con los que converso, algo en francés, algo en español, se empeñan en hacer unas fotos que luego me enviaran por e-mail.



Desayuno en Pochlarn

Hasta Ybbs 15 kmts. de una ruta esplendida, de hecho tomo nota mentalmente para establecerla como uno de los tramos que algún día haré con Pilar. Krummnubaum, Wallenbach, Diedersdorf... preciosos pueblos que se suceden uno tras otro dando una nota de color urbano a estos paisajes ribereños. Tras una amplia curva que nos permite observar aún mejor la magnitud del Danubio por estas tierras llegamos a Ybbs.



Mafnífica señalización en estos tramos


Muy tranquila la travesía de Ybbs por un esplendido carril bici urbano para transitar ahora a escasos metros del río. A veces casi se puede tocar con la mano la lámina de agua. Sigo circulando por la ribera sur hasta que a la altura de Scharlreith el trak del Garmin me indica que debo cruzar un puente para continuar por la ribera norte. A la postre compruebo que esta no fue una decisión acertada; durante unos kmts., quizas pocos pero que a mi se me hacen eternos, pedaleo por el arcén de una carretera con un intenso tráfico. Para hacerlo más penoso ha empezado a llover y el agua que salpican las ruedas de los vehiculos, casi no me deja ver. Por fin, despues de pasar St. Nikola llego a Grein donde la ruta vuelve a reencontrarse con el río.

La lluvia por si sóla no me ha resultado nunca un impedimento para disfrutar del ciclismo de alforjas, no así el viento que ahora entra racheado de poniente. A veces, sólo a veces una barrera de árboles proteje al ciclista viajero y entonces las sensaciones son inenarrables.

Antes de llegar a Mitterkirchen un área recreativa en un tramo de la ruta algo separado del río y ya despues, rodando por unas rectas separadas del Danubio por lo que parece ser un muro protector, Au an der Donau pueblo en el que está situado el camping donde me quedaré esta noche. He elegido este camping por su cercania al Campo de concentración de Mauthausen, donde mañana quiero rendir un homenaje a los republicanos españoles que aquí sufrieron el horror nazi.

Despues de instalarme muy cerca de donde hace unos años pernoctamos con la autocaravana volviendo de un viaje por Hungria, comida en Casa Susanne y a descansar hasta mañana.







Jueves 28 de mayo

Au an der Donau - Mauthausen - Inzell 90 kmts.


Hoy es un día especial en esta aventura ciclista, muy especial. Voy a rendir un homenaje a los republicanos españoles que sufrieron el campo de concentración de Mauthausen. Una bandera republicana firmada por un grupo de socialistas de Sevilla que eramos jóvenes en la década de los 60 del pasado siglo, les acompañará en el monumento que honra su memoria.

Llego a Mauthausen y siguiendo la señalización del Memorial me pongo en camino hacia el campo. Según se sale del pueblo unos durisimos repechones aconsejan poner pié a tierra tal como veo que ha hecho una pareja que me precede. La ruta, aunque sigue subiendo, se va suavizando y vuelvo a montar en  la bicicleta. Los imponentes muros que levantaron los presos con piedras de la cercana cantera, conforman una silueta siniestra. Delante de la puerta principal, aquí donde una pancarta escrita en español daba la bienvenida a las tropas aliadas que hace 70 años liberaron el campo, bajo de la bicicleta y medito un rato sobre el sufrimiento que padecieron.



Campo de concentración de Mauthausen

Dejo la bicicleta en el aparcamiento para bicis y traspaso los muros de piedra para adentrarme en el campo. Es temprano todavía y aunque en el museo-memorial que está fuera ya hay bastante gente, en el interior somos muy pocos. Las calas metalicas de mis zapatillas resuenan sobre los adoquines cuando cruzo estos patios para dirigirme al monumento que honra a los republicanos españoles.



Monumento a los republicanos españoles en Mauthausen



Todavía algo acongojado por lo que he vivido, casi sin pedalea,  bajo la colina en la que está construido el campo y llego nuevamente a Mauthausen. La ruta ciclable se separa ahora de manera significativa del Danubio para adentrarse por poblaciones y urbanizaciones. Paso por Gusen, otro campo satelite del de Mauthausen y a la altura de St. Georgen un giro a la izquierda de 90º nos lleva otra vez hasta el río. Despues de las emociones de la mañana, volver a circular junto al Danubio me relaja y según me voy acercando a Linz empieza a preocuparme como será la travesía de esta importante ciudad. Mis temores enseguida se disipan. Se llega a Linz cruzando un parque en el que abundan las instalaciones deportivas y el tránsito por la ciudad, siempre junto al río, no resulta para nada fastidioso.



Carril bici junto al Danubio en Ottseheim



En Ottensheim compro un bidón para agua que sustituya al que dejé olvidado en el banco de un parque a la salida de Linz, y afronto los últimos 20 kmts. de esta jornada. Los árboles de un bosque cubren la ruta con sus ramas que en ocasiones casi tocan la lámina de agua.

Poco antes de llegar a Inzell, un precioso camping situado en una suave ladera que se desliza hasta el río, es una irresistible tentación para este día de ciclismo tan especial.


Viernes 29 de mayo

Inzell - Deggendorf 130 kmts.


Dejo el camping y vuelvo a circular por el carril bici que sigue por el bosque y junto al río. Si todo va bien, hoy abandonaré Austria y entraré en Alemania por Passau. Apenas he pedaleado seis u ocho kmts. y la ruta deja momentaneamente la orilla del Danubio para aproximarse a la carretera. Durante algunos kmts. pedaleo por un carril bici separado de la carretera por un bordillo de seguridad para en Wesenufer volver otra vez a la maravilla del río.


Llego a Passau por la margen derecha y cruzo el río hacia el puerto de cruceros.



Passau


El sol comienza a apretar y cambio el maillot de m/l por otro de m/c y me pongo protector. Una vez más compruebo que, cuando son posibles distintas alternativas, hay que pensar bien antes de dicidir la opción de ruta; en este caso no fue buena idea transitar por la margen nizquierda, me costó encontrar la forma de volver al camino correcto.

Decididamente hoy estoy teniendo un mal día en lo que a orientación se refiere. A veinte kmts. de Degendorf vuelvo a extraviarme, esta vez debido a una confusa señalización. Afortunadamente una simpatica pareja de ciclistas se ofrece a venir conmigo hasta retomar otra vez la ruta que me llevará a mi destino por hoy.

Poco antes de llegar a Deggendorf parece como si el cielo se abriera y cae una formidable tortmenta. El viento y la lluvia casi me hacen caer de la bici. Se me hacen verdaderamente penosos estos últimos kmts. para llegar a la ciudad,  por fortuna una vez más mi apoyo logístico funciona maravillosamente y Salva me encuentra alojamiento para esta noche.


Sábado 30 de mayo

Deggendorf - Regensburg 113 kmts.




Tierras de labor en Deggendorf


La fuerte tormenta de ayer deja hoy paso a un día que amanece esplendido. Desde muy temprano el sol brilla con fuerza y según va subiendo se refleja en las aguas del Danubio. Ni una nube en el horizonte, el cielo azul, una suave brisa que no dificulta lo más minimo el avance de la bicicleta. Y sin embargo en muy poco tiempo, unos minutos tan solo, aparecen nublados muy densos que no auguran nada bueno en cuanto al tiempo se refiere.

El trazado de la ruta discurre ahora algo separado del río y entre tierras de labor. Tal como me temía, ha empezado a llover por el momento debilmente pero muy persistente.

En Straubing una ligera parada para tomar algo y además aprovecho para pedir un mapa en la oficina de turismo.



Straubing

La salida para retomar la ruta está bien señalizada y enseguida estoy otra vez pedaleando en dirección a Regensburg. La lluvia que había cesado un rato vuelve a aparecer; ahora cada vez con más fuerza y además acompañada de un viento de Poniente que por momentos casi no deja avanzar. Aprovechando un paso por debajo de una autopista me detengo a cobijarme y tengo la suerte de que hayan tenido la misma idea una pareja de ciclistas alemanes, ella habla un excelente español y esto me permite una amena charla.

La lluvia amaina un poco y otra vez en ruta. Al pasar a la altura de Wörth me desvío hacia alli para comer algo. Me parece un bonito pueblo pero desgraciadamente no tengo tiempo nada más que buscar algo donde comer.



Comida en Wörth

La mañana ha sido dura. La lluvia y el viento han acentuado la sensación de soledad que a veces me invade. Afortunadamente el tiempo va mejorando y otra vez vuelvo a experimentar buenas sensaciones sobre la bici.




A pesar de todo estoy contento. El ciclismo de alforjas es así; hay que afrontar días de sol o de lluvía, días en que las piernas te piden más ritmo y días en que el cuerpo te dice hasta aquí hemos llegado, días que la alegria te invade y otros en que te dices a ti mismo para qué me habré metido en esto. Pero cuando se llega al camping, montas la tienda, te duchas y solo en el saco haces mentalmente un repaso del día, siempre invariablemente te dices que ha merecido la pena.



Camping en Regensburg


Domingo 31 de mayo

Regensburg - Igolstad 103 kmts.


Estos últimos días el tiempo ha venido empeorando ostensiblemente por la tarde, para evitarlo en lo posible he decidido salir muy temprano y así aprovechar mejor la mañana.

Un rato de mecanica, ajuste de frenos y cambio, y nuevamente en ruta. En Regensburg, un carril muy transitado por ciclistas y caminantes por la margen derecha del Danubio en esta mañana de domingo, invita a continuar por ahí. Sin embargo, tanto el trak como mis mapas señalan la orilla opuesta.

Unas obras en lo que debe ser la incorporación desde la ciudad a la ruta me obliga a transitar por una carretera para salvar una cuesta considerable, casi medio puerto. Ya casi coronando, en un parking a la derecha, un cartel indica un carril para ciclistas dirección Kelheim; lo tomo convencido de que me acercará nuevamente al río. Nunca lo huebiera hecho, el carril completamente impracticable, barro, una alfombra de hojas que hace patinar una y otra vez a la bicicleta, raices. En definitiva me veo obligado a poner pie a tierra para continuar andando hasta bajar del todo la ladera. Para colmo una pareja de senderistas con los que me encuentro me indican que estoy lejos del río y que lo mejor es volver a Kelheim y retomar la ruta adecuada.


Aquí termina el sendero por el bosque

Por fin salgo de Regensburg por una ruta donde se alternan tramos de uso exclusivamente ciclista con otros de uso compartido. Pequeños pueblos con unas mágnificas instalaciones deportivas ponen de manifiesto que los lideres alemanes que achacan a a los europeos del sur el haber vivido por encima de sus posibilidades, no ven la viga en el ojo propio.



Desayuno en ruta

Ya en una zona más abierta, el gratificante encuentro con las aguas del Danubio.




La mañana ha sido algo ajetreada, ahora sin embargo entre el río y tierras de labor donde llama mi atención unas plantaciones con guias de más de tres mts. de alta, la tranquilidad y el sosiego vuelven imperar.



Llego a Igolstadt y practicamente sin tener que entrar en la ciudad, el Garmin me indica una ruta para llegar al camping. Norberto, un amable sr. alemán que suele venir de vacanciones a España, me atiende con solicitud y ya después de cenar, cuando estoy relajado leyendo en la soledad de mi tienda, unas conversaciones en voz inusualmente alta para estas tierras captan mi atención. Se trata de un grupo de andaluces de Cabra que hacen una ruta en sentido contrario a como yo la hago.

Una alegre y amena charla y la consabida fotografía ponen fin a este domingo que, si bén no empezó bien, no ha podido terminar mejor.




En Igolstadt con el grupo de egabrenses.


Lunes 1 de junio

Igolstad - Dillingen 98 Kmts.



Las seis de la mañana, todo preparado para continuar

Al igual que ayer salgo muy temprano. Un carril bici urbano atraviesa Igolstadt cruzando un parque  junto al Danubio. Aunque el rio aquí se estrecha algo y ya no es el inmenso cauce que se acercaba a Viena o a Bratislava, todavía sigue siendo majestuoso.

Apenas se abandona la ciudad, la ruta se aleja del río y se interna por campos de cultivo. Todo verde. Tras un recodo en el camino, aparece el edificio que fotografié y que no consegui averiguar a que estaba dedicado, aunque supuse que a algo público.




Llevo pedaleando algo más de treinta kmts. y es hora de desayunar. Un "homenaje" a base de un riquisimo capuchino y una excelente tarta de manzana en la terraza de un bar en la bonita ciudad de Neuburg y vuelta a la bici.


Neuburg y el Danubio




Unos pocos kmts. junto al río, ahora por la margen derecha y nuevamente nos separamos en dirección a Riedensheim. La ruta se adentra por un pequeño bosque y al salir otra vez a un terreno más abierto, una preciosa vista aparece ante nuestros ojos.




Me propongo llegar a Donauwört para comer y ahora los pueblos se suceden uno tras otro. Empiezo a cruzarme con ciclistas que hacen la ruta en sentido contrario. Lo cierto es que por lo que voy viendo desde que salí de Bratislava, son escasos los que han preferido la ruta de Este a Oeste. Desde luego si yo la hiciera otra vez tambien la haria de Oeste a Este, sobre todo porque los vientos son bastantes más favorables.



Ciclistas en las cercanias de Bertoldsheim

A partir de Bertoldsheim unos kmts. de ruta compartida junto al río y despues otra vez entre bosques y cultivos hasta que en las proximidades de Donawörth volvemos al Danubio.



Almuerzo en Donauwörth

Cuando llego a Dillingen, mi lugar de pernocta para esta noche, es todavía temprano y aprovecho para comprar en un supermercado.


El camping que ha previsto Salva tiene tambíen habitaciones y por esta noche no voy a plantar la tienda.


Martes 2 de junio

Dillingen - Munderkigen 113 Kmts.


Poco más de las seis de la mañana y ya estoy dando pedales para afrontar la ruta de hoy que me hará pasar por una de la ciudades más bonitas de Alemania. Ulm, la ciudad que vió nacer a Einstein, será hoy testigo de mi aventura ciclista.

El camping, en el propio nucleo urbano de Dillingen no es gran cosa pero la verdad es que a estas alturas cada vez soy menos exigente; la expectiva de lo que me espera al día siguiente, compensa las deficiencias de los lugares de pernocta.

Hoy he salido con el pie izquierdo. Cuando empieza a salir el sol me doy cuenta que "no está donde dibiera"; ¡lo tengo justo frente a mi!. O seré yo el que no estoy donde debería estar?. Efectivamente compruebo que estoy desandando el camino de ayer, así que un giro de 180º y vuelta a Dillingen.





Una vez recuperada la ruta, pedaleando ahora por la margen derecha del Danubio en esta radiante mañana, lo cierto es que como me viene ocurriendo cada día, olvido las incomodidades de la noche y los contratiempos de las confusiones para disfrutar de lo que la ruta me ofrece.


Günzburg

Desayuno en Günzburg, un precioso pueblo al que lamento no poder dedicarle siquiera una mañana pero al que me propongo como a tantos otros, volver con Pilar. Según voy circulanto por sus calles, llama mi atención la excelente señalización de rutas ciclables.



Excelente señalización de rutas ciclables

Me voy acercando a Ulm y la ruta es realmente bonita. Transitamos ahora algo separados del cauce, por un terreno más abierto entre cultivos. Los árboles que a veces forman una barrera que me protege del viento se ven a lo lejos, junto al rio. Además la EV6 "pica" aquí para arriba con lo que el pedaleo se hace algo más penoso.


A unos cinco kmts. de Ulm la ruta vuelve al rio. Muy agradable la circulación por el paseo fluvial que va dejando la ciudad a la derecha. Va siendo hora de comer y en un precioso parque encuentro un bonito restaurante italiano donde me doy un homenaje de riquisima pasta.



Restaurante italiano en Ulm

El esplendido día invita a los ¿ulmenses?, a disfrutar del sol en el parque que se extiende entre la ciudad y el Danubio.




Ulm



El descanso del viajero

Magnífico día de ciclismo. Algún descanso de media tarde, un pedaleo tranquilo y sosegado y llegada Munderkingen.




Miércoles 3 de junio

Munderkigen - Hausen im Tal  91 Kmts.


Hoy será una etapa de transición hacia el final de la ruta que cruza Alemania. Si todo va bien mañana abandonaré el Danubio para dirigirme al valle del Rhin y a Suiza.



"La flecha" indica el camino correcto

El sol a mi espalda hace que el conjunto bicicleta-ciclista proyecte una sombra que dibuja sobre la ruta "la flecha" del camino correcto.

Hoy otra vez el viento de poniente dificulta la marcha, aunque una vez más, los árboles que jalonan el camino alivia algo. Durante un rato pedaleo con un familia, pareja y dos niños, y aunque no cruzo con ellos nada más que un educado buenos días, me hago la ilusión de que voy acompañado.


Repecho del 22%

La ruta, alejada del río hacia Riedlingen, atraviesa tierras de cultivo y pequeños bosques que deparan la sorpresa del algún fuerte repechón. El de la fotografía del 22% lo tomé en sentido de bajada, pero algunos otros no tan fuertes afortunadamente me obligaron a "meter riñones" y poner todo el desarrollo para coronarlos; por fortuna ninguno de ellos era largo.




Hasta Riedlingen, donde hago un alto para desayunar, la ruta es un continuo acercarse y alejarse del cauce del Danubio. En Sigmarigen, pueblo que me parece especialmente bonito, se vuelve a circular junto al río.

El valle del Danubio aquí ya va siendo más estrecho. El río se va encajonando entre imponentes acantilados y el terreno abierto que era caracteristico en días atrás deja ahora paso a un paisaje más acorde con el cauce que unos kmts. más allá se convertira en el impresionante río que desde siempre ha cautivado a los europeos al norte y al sur de su cauce.




En Hausen im Tal un camping algo cutre pero ubicado en un lugar privilegiado, sera "mi hogar" por esta noche.

Jueves 4 de junio

Hausen im Tal - Radolfzell 85 Kmts


Noche muy, muy tranquila. He dormido de un tirón, ni siquiera la prostata se acuerda de despetarme en toda la noche. Un poco más tarde de lo que viene siendo habitual en estos días preparo la bicicleta y despues de tomar la ración de fruta mañanera, otra vez en camino. El Danubio, cada vez más joven según nos acercamos a sus fuentes, aparece aquí más revoltoso. Ya no es el espejo que aguas abajo refleja montañas y árboles de sus orillas y que se deja surcar por cruceros y barcos de recreo. El cauce se cruza varias veces por puentes o pasarelas que nada tienen que ver con los inmensos puentes que lo cruzan según va acercandose a la desembocadura.

Una simpática pareja de ciclistas holandeses con los que entablo una breve charla me fotografian en este tramo.



En Beuron, sentado en la terraza de una cafetería disfrutando de un día esplendido, tomo un excelente desayuno. Hoy será el último día que pedalearé por el Danubio y cada paisaje lo intento grabar en mis recuerdos; vano intento, ¡están siendo tantos momentos inolvidables!.

Para los cristianos hoy es uno de esos "jueves que relucen más que el sol", Corpus Christi y en estos pueblos de Baviera se mantiene la tradición de la procesión.



Procesión del Corpus

La jornada festiva invita a disfrutar de un esplendido día de bicicleta, y esto es justamente lo que hacen decenas de familias junto al rio.

Llego a Tuttlingen y sobre el puente, con una espectacular fuente al fondo, hago las últimas fotografías sobre el río. Por ahora será mi despedida del Danubio. Han sido unos días maravillosos, pero seguro que no lo serán menos en el lago Constanza, en el Rhin, en el canal del Ródano, en el Loira...En fin, esto no ha hecho más que empezar.


Tuttligen. ¡Adios Danubio!

Siguiendo el trak que llevo descargado en el Garmin abandono Tuttligen por unas calles que pican sensiblemente hacia arriba; cuando ya dejo atras las últimas casas la subida se va haciendo cada más dura.



Tuttligen desde la ladera de la montaña

Aún con la corrona más grande y el plato más pequeño, se me hace penoso tirar del peso de las alforjas. Por fin empiezo a ver unas torres de antenas de telecomunicaciones que indican que pronto coronaré este puerto.




Ahora si. Una vez superada la dificultad montañosa ya abandono definitivamente el valle del Danubio y me dirijo hacia el lago Constanza.

En Orsingen una zona en obras me obliga a un ligero desvío y antes de dejar atrás el pueblo, en la terraza de un pequeño restaurante repongo fuerzas con un excelente bistec con aritos de cebolla.

Cuando salgo de Orsingen, una de las zapatillas a la que ya había tenido que hacer un arreglo casero con cinta americana, se rompe definitivamente. Pronto llegaré a Radolfzell, ciudad a orilla del lago en la que no tenía pensado pernoctar pero que dado que será una buena opción para comprar unas zapatillas nuevas, decido buscar alojamiento; tarea esta que no resulta fácil porque siendo Radolfzell una ciudad muy turistica y habiendo comenzado ya el periodo de vacaciones laborales en Alemania, todos los establecimientos están completos. Tras un peregrinaje por varios hostales y un par de campings, por fin puedo plantar la tienda en uno de ellos donde un amable joven que habla un aceptable español me ofrece una parcela entre la valla del camping y la vía del ffcc.

Viernes 5 de junio

Radolfzell - Gailingen 31 Kmts


El paso de los trenes a escasos diez metros de la tienda apenas si me ha alterado el sueño. Solo a primera hora de la noche, despues he dormido como si estuviera en casa. Me empieza a preocupar la lumbalgía que empecé a padecer hace unos días, si no remite tendré que buscar alguna solución.

Salgo temprano hacia Radolfzell y pronto, siguiendo las indicaciones que me proporciona una amable señora, encuentro una tienda de bicicletas, Zweirad Joos, donde compro unas zapatillas que sustituyan a las "veteranas" Addidas.

Desde el centro de la ciudad me dirijo hacia el lago Constanza para retomar la ruta.

Pequeños y no tan pequeños embarcaderos donde amarran barcos de recreo, se suceden en estas tranquilas y bellisimas aguas que reflejan, en la otra orilla las montañas suizas.


El lago Constanza

Esperaba que pedaleando un rato con un desarrollo cómodo, el dolor del lumbago iria desapareciendo. Por desgracia no ha sido así y decido tomarme lo que queda del día de descanso y quedarme esta noche en un hotel. En Gailingen encuentro un pequeño y tranquilo hotel que servirá a mis propósitos.



Comedor del hotel


Sábado 6 de junio

Gailingen - Zurzach 82 Kmts


La tarde de descanso y dormir en una cama le ha sentado bien a mi espalda. A primera hora, despues de hacerme entender con una eficiente farmaceutica acerca de mis dolencias, compro ibuprofeno y continuo la ruta, ahora ya junto al Rhin.

Pocos kmts. quedan ya para abandonar Alemania. Efectivamente casi sin darme cuenta, disfrutando de esta esplendida mañana, llego a Feuerthalen primer pueblo de Suiza.

La señalización cambia, los indicadores verdes sobre fondo blanco que me vienen acompañando desde Bratislava, son ahora blancos sobre fondo rojo.

Para alegria de mi hijo Salvador que tanto me está ayudando en esta aventura, me pongo el maillot de iGrupetto.


¡ iGrupetto entra en Suiza !



Empiezo a pedalear por Suiza. Desde que salí he transitado por vías de Eslovaquia, Austria y Alemania. Remontar el Danubio y bordear el lago Constanza ha resultado una experiencia fantástica. Por ahora, el Rhin también lo está siendo.



El Rhin

Los pueblos que jalonan una y otra orilla son realmente bonitos. Abundan los parques y las pistas para practicas deportivas.



En Rheinsfelden cruzo el rio para transitar ahora por la margen derecha hacia Zurzach.




La ruta se aleja del cauce y se adentra por un espeso bosque. La pista cómoda y asfaltada se va transformando en un carril con firme compactado en el que abundan hoyos y raices. Tras pasar una curva de noventa grados un durisimo repecho, corto pero con una pendiente que seguro que supera el 15% me obliga a recostarme sobre un talud para no caer a tierra. Por cierto que aquí me llamó la atención el que una señora que venía en sentido contrario y que vió perfectamente lo que ocurría, ni siquiera se paró para preguntarmen si me pasaba algo.

Salgo del bosque a un terreno más abierto. Ahora entre tierras de cultivo pero con el carril en las mismas condiciones. Hasta aquí no he tenido ningún problema mecánico. Hasta aquí, porque no han pasado ni cinco kmts. desde que salí del bosque cuando un extraño en la rueda trasera me indica que he pinchado. Sacar alforjas, desmontar rueda, sustituir la cámara, volver a montarlo todo. En fin, una lata.

Mientras superaba este contratiempo, Salvador me llama para insistirme en que debo quedarme un día de descanso en Zurzach. Llevo dos semanas de ruta y estoy más o menos a mitad de camino. La verdad es que la experiencia que tengo de ciclismo de alforjas me dice que Salva lleva razón. Mientras pedaleo en estas últimas horas de la tarde decido que efectivamente el 7 de junio será mi día de descanso en esta travesía.


Domingo 7 de junio

Descanso


Lunes 8 de junio

Zurzach - Mulhouse 130 Kmts


El día de ayer se me hizo algo pesado pero sin duda sirvió para su objetivo; estoy muy, muy descansado. El dolor de espalda casi ha remitido por completo y además hoy será otro día muy especial, si todo va bien llegaré a Francia.

Me he levantado muy temprano, estoy impaciente por volver a la bici. Apenas está amaneciendo y la magnífica señalización me lleva de nuevo a la EV6.


El Rhin en tierras suizas

Los primeros kmts. tras salir de Zurzach transcurren por una pista ciclable, aunque a ratos esta desaparece y las biciletas circulan por el arcen de una carretera al que de vez en cuando han pintado sobre el asfalto la figura de un ciclista.

En una zona industrial, en las cercanias de Koblenza, me he desorientado y he tenido que cruzar un trazado de vías ferreas bajando y subiendo la bici; primero las alforjas y luego la bicicleta, por un paso subterraneo para después volver a retomar la ruta trás cruzar el río por una imponente presa.





Lo cierto es que por ahora Suiza me está en cierto modo defraudando. La ruta a menudo discurre por vías con las que comparte tráfico rodado y aunque anteriormente, sobre todo en Alemania, tambien se daba a veces esta circunstancia, allí se trataba de tráfico local que apenas si incidia en la seguridad del ciclista.







Cuando la ruta vuelve al Rhin es una autentica gozada. Ahora estoy disfrutando de estos últimos kmts. antes de llegar a Basilea y abandonarlo para pedalear al encuentro del Loira.




Tierras de cultivo donde llama mi atención esta curiosa construcción para usos agricolas.


La aproximación a Basilea se hace algo farragosa. Los últimos kmts. los hago por vías que soportan un intenso tráfico y aunque se circula por un carril bici, son muy frecuentes los cruces, desvíos, semáforos, etc. que entorpecen la circulación ciclista.

Me siento aliviado cuando desde la orilla del rio empiezo a ver Basilea al fondo.



Tras el puente, la Catedral de Basilea




La ciudad cuenta con una buena red ciclable que facilita la circulación por sus calles.


Como quiera que mi intención es llegar a pernoctar en Mulhouse no puedo entretenerme siquiera un rato y siguiendo las indicaciones de St. Louis llego al puesto fronterizo.


¡Ya estoy en Francia!.



Señalización de pistas ciclables

Desde St. Louis, siguiendo la señalización hacia el canal de Huningue, pedaleo para reencontrarme con la Ev6 ahora ya en territorio francés. Pronto tendré ocasión de apreciar como en este pais han sabido utilizar la formidable red de canales para tejer un soberbio entramado de rutas ciclables.


Canal de Hunigue

El de Huningue es un pequeño y me atrevería a decir, "coqueto" canal que,  por estas tierras aslsaciana me llevará hasta el formidable canal del Ródano al Rhin. En Niffer, donde arranca esta importante obra de ingenieria hidraulica, la ruta deja el Huningue para poner rumbo a Mulhouse.




La llegada a Mulhouse se complica algo como consecuencia de las obras sobre un puente por el que se accede a la ciudad. Un ligero rodeo y llego al camping de Lille. Buen camping atendido por una señora sumamente amable que enseguida atiende mi requerimiento para imprimir la tarjeta de embarque del vuelo Nantes-Sevilla del día 1 de julio en el que Salvador me ha hecho una reserva.


Martes 9 de junio

Mulhouse - Clerval 106 Kmts




La sirga del canal ofrece una excelente pista para el ciclismo de alforjas, incluso para que no pocos aficionados la utilicen para sus salidas cotidianas. Resulta verdaderamente relajante pedalear junto a la tranquila lámina de agua, por un itinerario llano y sin el más mínimo tráfico rodado. Estos tramos de la EV6 son sin duda una magnífica opción para disfrutar de la bicicleta en familia.




En Montreaux, donde a orilla mismo del canal hay una excelente área de autocaravanas, me detengo a desayunar y aprovecho para comprar en un Leclerc la ración de fruta diaria.







En una de las exclusas, un pequeño barco de recreo que hace la transición para seguir navegando, se me asemeja visto desde popa, a una autocaravana que ha cambiado el asfalto por el agua.




Pasado Montbeliard el Canal se hace río y ya por la orilla del Doubs llego a Clerval.


Miércoles 10 de junio

Clerval - Orchamps 104 Kmts


El camping de Clerval aunque algo, o mejor dicho, bastante cutre me ha parecido un magnífico hotel. He dormido a pierna suelta; que verdad es que el cuerpo es a lo que se acostumbra. El aislante, el saco y la tienda me resultan cada vez más confortables.

Todavía dentro del pueblo hay que subir una considerable cuesta para dirigirse a la ruta para despues bajar hacia el rio.



"Le Doubs"






Desayuno en Beaume les Dames y vuelta a la magnífica ruta con que me está obsequiando hoy la EV6. Estos parajes del Franco Condado son sencillamente esplendidos y esta soleada mañana por la orilla del Doubs es verdaderamente maravillosa.

Ayer tuve un pequeño problema mecánico: se rompió un radio de la rueda trasera. De momento lo resolví abriendo un poco la herradura del freno para compensar el ligero descentrado. Para reparar la rueda Salva ha buscado un taller en Besançón.

El Garmin guia mi pedaleo a través de la ciudad que vió nacer a Victor Hugo y alos hermanos Lumière hasta las coordenadas del taller. Llego justo a la una de la tarde, cuando están echando el cierre de la puerta y un empleado me emplaza para las dos, hora en que volveran a abrir. Aprovecho para comer y a las dos en punto estoy otra vez en la tienda/taller.

El mecánico, joven y excelente profesional, sustituye el radio roto y centra la rueda. Aprovecho para comprar un candado que sustituya al que había perdido en Suiza y por sólo 12 €, todo resuelto.



Besançón



Se sale de Besançón por un tunel fluvial en el que aunque iluminado es aconsejable llevar luces.

En el camping municipal de Orchamps, cuando llevo recorridos algo más de 100 kmts., planto la tienda y aprovecho que todavía queda alguna hora de sol para lavar.


Camping de Orchamps


Jueves 11 de junio

Orchamps - Verdún 107 Kmts


El Doubs, aquí canalizado discurre por un precioso valle. Estoy ya a mediados de la tercera semana en ruta y salvo aquel lumbago de hace unos día en Suiza, afortunadamente no he tenido ningún problema de salud. Por otra parte, y tocaremos madera, los pocos problemas mecánicos los he podido resolver satisfactoriamente. De toda mi experiencia de ciclismo de alforjas, es sin duda esta la que está resultandome más satisfactoria.




A pesar de haber iniciado esta aventura en solitario, uno no siente totalmente solo por estas rutas. Siempre hay ciclistas con los que intercambiar un saludo; incluso los navegantes que abundan en estas aguas, se esfuerzan por saludar.

Esta mañana me he propuesto llegar a Dole para desayunar.




Es todavía algo temprano cuando, siguiendo las indicaciones de una amable señora, cruzo el puente que da acceso al casco antiguo de esta bella ciudad. El primer intento, la terraza de un bar situado en la antigua instalación de un molino a orillas de un pequeño canal, resulta fallido; solo abren los fines de semana. Bajo de la bici y camino por estas empedradas calles por las que un día paseara el insigne Pasteur hasta una boulangerie donde compro unos deliciosos croisanes para desayunar con el clásico "café au lait".



Dejo el Franco Condado para entrar en Borgoña


Dejamos Dole y en Choisey La EV6 deja el valle del Doubs para irse acercando al Saone. El Franco Condado deja paso a La Borgoña.

Tierras de labor, viñedos, pequeños pueblos donde abundan explotaciones ganaderas cuyo característico olor las anuncia mucho antes de verlas,.. y por fin, llegando a Losne otra vez el rio; ahora "La Saone".

Mi intención hoy es llegar a dormir a Chalon sur Saone, pero antes de llegar a Verdun me doy cuenta que tengo algún problema con el teléfono y que no puedo hablar con casa; por esta razón decido quedarme en el camping municipal de Verdun que por otra parte no parece una mala opción para pernoctar.

Viernes 12 de junio

Verdún - Montchanin 107 Kmts


Sigo sin linea en el móvil. No me asusta nada viajar solo, en cierto sentido hasta tiene sus ventajas, pero me da mucha tranquilidad estar conectado con la familia, además sé que Pilar lo esta pasando mal.

La salida de Verdún me resulta muy, muy problemática; no encuentro la señalización idonea y el Garmin tampoco me ayuda porque justo en esta zona se ha perdido el trak. En dos ocasiones hago un bucle y vuelvo al sitio de partida. Por fin busco unas coordenadas fiables en Chalón sur Saone y el navegador, ahora si, me lleva hasta allí. Aunque en varios pueblos he preguntado por algún teléfono público, donde había alguna cabina no funcionaba el tf.




Desde donde estoy en esta mañana de extravíos y preocupaciones por el asunto del móvil, transito hasta encontrar la ruta hacia Chalón por un expeso y solitario bosque. Ha empezado a llover y la oscuridad del día se acentúa por la espesura del bosque. Por una parte resulta una gozada pedalear por sitios así, pero por otra no quiero pensar en algún contratiempo por lugares tan solitarios. Mejor no pensarlo, tengo que llegar a Chalón sur Saone y me propongo disfrutar también de este día.



En Chalón la ruta deja La Saone para aproximarse al Loira por el Canal del Centro. Es ya casi mediodia, ha dejado de llover y apetece pedalear con el maillot de mangas cortas.

A ratos la ruta se aleja algo del canal y me encuentro algún que otro repechón. En Saint Julien y hasta Monchanin ya nada especialmente reseñable.

En Montchanin decido alojarme en un hotel con garantia de disponer de wifi y así poder comunicar con Salva y Pilar.
 

Sábado 13 de junio

Montchanin - Decize 157 Kmts


Aunque la pernocta en camping me está resultando ciertamente confortable, lo cierto es que de vez en cuando el cuerpo agradece cambiar la tienda y el saco de dormir por una cama de hotel.




El Canal del Centro que alberga esta magnífica ruta ciclable entre Chalon y Digoin mantiene la tónica de toda la EV 6 en cuanto a señalización se refiere.

En este tramo varias esclusas facilitan la navegabilidad del canal. Desconozco la influencia económica de esta esplendida red de canales, pero desde luego el impacto estético y ludico-deportivo está fuera de toda duda.



Dejo atrás Montceau les Mines cuando ya el sol se levanta sobre el horizonte y se refleja en las aguas del canal. Es sábado y como ya me ocurriera en anteriores fines de semana, no son pocas las familias que transitan en bicicleta disfrutando de esta magnífica ruta.

Ya hace unos días que decidí que saludaría en español a los/las ciclistas que me fuera encontrando. Lo cierto es que a mis "buenos días", la respuesta más frecuente es "bon jour" o "good morning" pero, para mi sorpresa cuando el pedaleo me acerca a Digoin, un ciclista con el que me cruzo responde a mi buenos días con un sonoro ¡buenos días!.

- Eres español?,  le pregunto poniendo pie a tierra.

- No soy belga, de Lovaina pero estoy casado con una española y además he vivido varios años en España.

Jean que así se llama mi ocasional compañero, resulta un excelente conversador, con la ventaja además de hablar un español casi sin acento. Charlamos un rato; le cuento mi proyecto de llegar a Nantes habiendo salido de Bratislava y él por su parte me hace participe de su intención de llegar Nimes desde Lovaina. Hablamos de Bruselas, de Amberes, de Brujas. Jean me dice que conoce Sevilla e incluso que en la Macarena vive un buen amigo suyo.


Con Jean en Digoin

En Digoin el viajero ciclista llega/llego al Loira. ¡La Loire!. El gran rio me llevará hasta Nantes. Me es diícil expresar la alegria que siento esta esplendida mañana. Es cierto que hasta ahora he pasado algunos malos ratos y sin duda me quedaran todavia que pasar algunos más, pero todo se da por bien empleado. Siguiendo este último curso de agua daré por concluida esta aventura. Cuando la culmine me cabrá la satisfacción de haber transitado por cinco paises europeos pedaleando por las riberas de tres de los más importantes rios de Europa: el Danubio, el Rhin y el Loira.




Apenas me despido de Jean y enseguida Digoin y el encuentro con el Loira

Fotografías de rigor y charla con un grupo de jóvenes pationadores que me sugieren que vaya hasta Bourbon pedaleando por una ruta ciclable que atraviesa un precioso bosque. Tengo mucho Loira por delante y les hago caso; me alejo algo del rio para encontrarme con un bosque que ciertamente es impresionante. Bellisimos colores, olores y sonidos que deleitan los sentidos. Verdaderamente magnífico, ¡si no fuera por los mosquitos!.

Desde Bourbón habiendo retomado otra vez la ruta junto al rio, me propongo llegar a pernoctar a Decize.

Entre unas cosas y otras se me ha hecho algo tarde; cuando llego al camping la recepción está a punto de cerrarse, pero afortunadamente una joven extremadamente amable me atiende para que me instale. Ha empezado a llover cuando monto la tienda y un sr., autocaravanista como yo, me invita en su "casa" a un vaso de vino que agradezco.


Domingo 14 de junio

Decize - St. Satur 103 Kmts


Ha estado toda la noche lloviendo. Como ya me ocurriera otras noches de lluvia, la tienda se mantiene completamente seca.

Es domingo y no son pocos los grupos de ciclistas que aprovechan esta mañana para salir a carretera, a un grupo de ellos entre los que hay varias chicas, pregunto por una boulangerie para desayunar, sigo sus indicaciones y en un pequeño y delicioso establecimiento doy cuenta de un par de criosans recien hechos con un aceptable café con leche.


Nevers

Paso sin detenerme por Nevers. Ha dejado de llover y la mañana, aunque algo nublada, invita a disfrutar de la ruta. A lo lejos empiezo a ver la torre de una iglesia y pienso que quizás sea un buen sitio para almorzar.



La Charité sur Loire

Al pueblo, a orilla del Loira que por aquí es muy ancho, se llega tras cruzar un larguisimo puente y alli mismo, una pizzeria que tiene una pinta magnífica parece que me dice que no siga buscando.




Apenas monto otra vez en la bici despues de haber comido, empieza a llover de nuevo. Salva me ha dicho que en St. Satur hay un camping al pie mismo de la ruta y cuando llego allí, aunque todavía es temprano y dado que la tarde se ha cerrado en agua, decido que es buen sitio para quedarme. No deja de llover y espero un buen rato para aprovechar un claro y montar la tienda; desgraciadamente esto no sucede y tengo que montar la tienda lloviendo. En fin, mañana será otro día.

Lunes 15 de junio

St. Satur - Chateauneuf sur Loire 113 Kmts


Ayer monté la tienda lloviendo, por la mañana la desmonto y aún no ha dejado de llover. Esperando que el tiempo mejore, se hace un poco tarde y no empiezo a dar pedales hasta las diez de la mañana. Como no todo va a ser contratiempos, la llamada de Pilar anunciandome que se ha resuelto el problema de la linea de móvil, me empieza a alegrar la mañana.




El pedaleo hasta Cosne-Cours sur Loire donde paro a desayunar, resulta algo penoso por la lluvia y las fuertes rachas de viento en contra. El descanso para reponer fuerzas, coincide con una sensible mejoría del tiempo. Ha dejado de llover y sobre todo, ha amainado el viento y ahora ya me dispongo a disfrutar de lo que se me ofrece: una excelente ruta ciclable, a orillas mismo del Loira; a ratos casi se puede tocar el agua en un cauce que se adentra entre pequeñas islas que conforman un inmejorable habitat para la vida de la fauna acuatica.

Esta mañana salí algo más tarde que de costumbre, además el fuerte viento en la primera parte de la etapa me ha ido retrasando y se me ha hecho tarde para comer, si estuvieramos en España no, pero aquí las tres de la tarde no son horas. Una  chica argentina que atiende un pequeño restaurante en Gien, se compadece de mi y me sirve unas raciones frias, la cocina está cerrada, que me saben deliciosamente.


Gien desde la orilla opuesta del Loira

Despues de comer y desacansar un rato, salgo con ganas de pasarmelo bien esta tarde sobre mi bicicleta.


En Sully sur Loire, por aquí todos los pueblos "se apellidan sur Loire", una excelente área de autocaravanas
permite a los viajeros sobre casas rodantes estacionar a orilla del río.



Área de autocaravanas en Sully sur Loire


Llego a Chateaneuf sur Loire y sin apenas apartarme de la ruta ya estoy en el camping que Salva ha previsto para esta noche.


Martes 16 de junio

Chateauneuf sur Loire - Blois 107 Kmts


Salgo del camping y cruzo el puente para transitar ahora por la orilla opuesta. Enseguida, al otro lado del puente, el café La Loire que posee una terraza con unas esplendidas vistas sobre el rio, resulta una buena opción paradesayunar. Poco después de las nueve de la mañana, otra vez en ruta para encontrarme con la ciudad de Orleans.




Durante algunos kilometros y en dos ocasiones, la Euroveló 6 que por aquí coincide con la Loire à Veló se interrumpe y hay que circular por carreteras que soportan algún tráfico local.

Según me voy acercando a la bellisima Orleans la ruta es más y más bonita. La travesía de lo que a mi me parece un parque forestal a orilla del Loira, me lleva hasta la ciudad. Y ahora, por una bien señalizada red de carriles bici, hasta un paseo fluvial que hace las delicias de ciclistas, patinadores y caminantes.



Paseo fluvial en Orleans

Para salir de Orleans la ruta cruza al otro lado del rio. Sobre el formidable puente; sin ningún apoyo donde situar el pequeño trípode que me ayuda a hacer autofotografias, le pido a una joven que detenga por un instante su carrera para dejar constancia con una foto de mi tránsito para continuar mi pedaleo.



Sobre el puente de salida de Orleans

En Beaugency, pueblo en el que había estado con mi buen amigo Jesús durante un viaje en autocaravana cuando ibamos a recoger a Pilar y a Juani a Bauvais, detengo mi marcha para comer una riquisima "ensalada frutos de mar" en la terraza de un restaurante donde disfruto de esta tarde soleada.




Desde Beaugency Salva, María José y mis nietos Lucía y Pablo pedalearon juntos por esta ruta cuando estuvieron por aquí de vacaciones. Ahora yo  les emulo camino de Blois.


Al llegar al puente de Muides sur Loire, ¡que bien conocemos estos lugares!,  verdad Jesús, se ofrecen al ciclista dos alternativas para llegar a Blois. Como de Muides a Blois por la margen izquierda ya lo conozco de otras ocasiones, decido seguir directamente. Llego así por la orilla derecha y tengo la oportunidad de fotografiar el singular Puente de Piedra antes de cruzarlo para dirigirme al camping.



Puente de piedra en Blois



Desde el otro lado del puente, remonto el río por la Loire à Veló en sentido contrario hasta el camping donde plantaré la tienda para esta noche.

La vida me sonrie.  Un empleado sumamente eficiente me atiende con diligencia y una entrañable señora  vecina de parcela me ayuda a montar la tienda.
 
En fin, en resumen, un día fantástico a orillas del Loira.


Miércoles 17 de junio

Blois - Langeais 117 Kmts


Noche muy tranquila en este excelente camping y salida muy cómoda por la orilla del rio hasta Blois.

Ayer vi la terraza del bar del hotel que está justo frente al puente y ya me pareció que sería un buen lugar para desayunar. Desayuno por cierto tipicamente francés: croisanes comprados en una boulangerie y café con leche.

La vista de la ciudad desde aquí es espectacular; en primer plano el puente de piedras sobre el Loira, más alla a la derecha la catedral y a la izquierda el castillo que fuera residencia de los Reyes de Francia.



Blois se refleja en las aguas del Loira



Dejo atrás esta preciosa ciudad con el propósito, y van..., de volver con Pilar.

El clima ahora es muy, muy favorable; dia soleado y sin viento para disfrutar de una ruta que es "puro Loira".

Apenas recorridos unos kmts. la ruta se separa del río y cruzando un bosque donde parece que han anidado todos los pájaros de Francia según el sonido de sus cantos, me encuentro con un  ciclista veterano, como yo gran aficionado al ciclismo de alforjas con el que entablo una agradable conversación. Michel Lebert conoce Sevilla, Córdoba, Cádiz y otras ciudades de Andalucía de haberlas visitado en una ruta que le llevó desde esta zona de Francia hasta el sur de España. A una pareja belga que pedalea en sentido contrario al nuestro, le pedimos que nos haga una fotografía que deje constancia de este grato encuentro.


Con Michel Lebert

Desde que di comienzo a esta aventura en Bratislava, es la primera vez que pedaleo acompañado durante un buen rato y la verdad es que la sensación que experimento es casi de euforia. En Chaumont sur Loire el amigo Michel se aparta de la ruta y yo continuo hacía Ambois donde me propongo hacer una parada para comer.

La Loire à Veló, a veces junto al río, a veces separandose de este y cruzando tierras de labor, sobre todo viñedos, es una magnífica ruta ciclable. La combinación de carriles bici con carreteras locales que apenas soportan un escaso tráfico, hace que la circulación en bicicleta resulte muy agradable.

Despues de comer en Ambois donde pude conversar con dos parejas de españoles de visita turística por la región, me dirijo hacia Tours. Si no conociera esta ciudad de haber estado por aquí con Pilar, sin duda me quedaría esta tarde. Hoy me conformaré con la fotografía ante la fachada de la catedral aprovechando que la señalización de la ruta me lleva justo hasta allí.



Catedral de Tours

Un amable ciclista me ayuda a salir de la ciudad hasta situarme otra vez a orilla del río y presintiendo ya la cercania de Nantes un doble sentimiento me embarga. De una parte la alegria de volver a casa y encontrarme con Pilar y con los niños después de estas semanas de ausencia, de otro la cuasi tristeza de que se acaben estos maravillosos días.

Camino de Langeais y para que no falte de nada, transito durante un par de kilómetro sobre un pavimento de pavés.



Puente sobre el Loira en Langeais

El camping, situado en un complejo deportivo municipal, resulta una acertada opción para pernoctar.


Jueves 18 de junio

Langeais - Saint Mathurin sur Loire 88 Kmts


Si todo va bien en dos días estaré en Nantes y habre dado fin a esta maravillosa aventura. Aunque esta zona del Loira me es conocida por haberla visitado con Pilar en la autocaravana, ahora en bicicleta es completamente diferente. Escuchando música y disfrutando de esta esplendida mañana, casi sin darme cuenta estoy ante el castillo de Ussé.



Castillo de Ussé

Una vez pasado Rigny-Ussé, la ruta vuelve a la orilla del Loira que por aquí, parece que presagiando la cercania del océano, se ensancha formando brazos y pequeñas islas realmente preciosas.




Acercandome a Saumur, aparece en la ruta un cartel que anuncia que por aquí pasa el meridiano 0.




Por estas tierras de La Loire à Veló uno se encuentra a los más variopintos compañeros de viaje. En este caso, dos jóvenes alemanes, uno de ellos sobre una bici reclinada, con los que medio me entendí entre my rudimentario francés y su mejorable español.




El día de volver a casa va acercandose y hay que pensar en el regreso. Para facturar la bicicleta en el avión hay que embalarla convenientemente y no estoy seguro de que en Nantes pueda encontrar el embalaje adecuado. Para quedarme más tranquilo, Salva ha buscado una bolsa  en tiendas Decathlon de ciudades en ruta y una de ellas está en Saumur. Despues de comer voy a comprar la bolsa y aunque suponga un peso adicional, prefiero no tener que preocuparmen de este asunto.

Como nos ha ocurrido otras veces viajando por esta región, un día que está soleado se trastoca en lluvias en un abrir y cerrar de ojos. Justamente esto es lo que ocurre esta tarde. Lo que al principio era una ligera llovizna, va arreciando hasta dejar paso a un fuerte y persistente aguacero. Afortunadamente unos carteles al borde mismo de la ruta indican un camping que resulta ser un pequeño establecimiento atendido por una familia, matrimonio y una hija, que amablemente me acogen.


Viernes 19 de junio

Saint Mathurin sur Loire - Ancenis 64 Kmts


El día amanece esplendido. De hecho hacia media noche dejó de llover y esta mañana me acompaña un sol radiante camino de Angers.

Pedaleo a esta primera hora de la mañana por una zona en la que el Loira se "desparrama" por la llanura. Cruzando un pequeño bosque por la orilla de uno de estos brazos, la ruta ciclable se dirige al rio; un momento de desconcierto que se ocupan de aclarar un grupo de ciclistas franceses, una mujer y dos hombres, que me indican como hay que utilizar la plataforma para cruzar al otro lado y me invitan a que les acompañe.


Cruzando el río sobre una plataforma

La travesía de Angers resulta cómoda y bien señalizada y como tengo tiempo, hasta mañana no me propongo llegar a Nantes, recorro a pie algunas calles del centro.


Angers


 

Sábado 20 de junio

Ancenis - Nantes 42 Kmts


¡Hoy será mi último día en ruta!. Poco más de 40 k. y estaré en Nantes.

Durante algunos kmts. coincido con un matrimonio de Nueva Zelanda con los que me fotografío para dejar un entrañable recuerdo.




Y cuando el sol empieza a calentar y al viajero ciclista le sobra el chubasquero y se disfruta plenamente del ciclismo de alforjas: ¡NANTES!.





Mientras me acerco a la bella capital de los Paises del Loira, feliz por haber concluido esta apasionante aventura, se me agolpan los recuerdos. Poco a poco los iré poniendo en orden mientras preparo mi proxima ruta de ciclismo de alforjas.